Gall


jueves, 13 de mayo de 2010

Cronenberg on Cronenberg

Lo he dicho hasta el cansancio, pero The Brood fue mi versión de Kramer Vs. Kramer. Estaba intentando llegar a la realidad con R mayúscula, razón por la cual siento desprecio por Kramer. Creo que es falsa, artificial, acaramelada. Tiene momentos increíbles, ridículos, que para mí son completamente falsos emocionalmente, si alguna vez atravesaste algo así.
The Brood apuntaba a la verdaderamente pesadillesca, horrible e increíble vida interior de esa situación. No estoy siendo pretencioso cuando digo que pienso que es más realista, incluso más naturalista que Kramer. Yo me sentí así de mal. Fue así de horrible, de dañino. Por eso tuve que hacerla entonces; quería hacerse entonces con todo. Poniéndome filosófico y blando, es hacer otra película. La realidad necesitaba ser expresada en lo que, si sos un crítico, serían términos simbólicos. No recuerdo si intenté hacer una versión más obviamente naturalista, pero eso no me hubiera satisfecho. No hubiera sido lo suficientemente catártico. Kramer Vs. Kramer además tenía una especie de final feliz. No era mi versión de las cosas.
En aquel entonces estaba en disputa por la custodia de mi hija Cassandra con mi primera esposa. Recibí una llamada de mi ex-esposa diciendo que había decidido, por motivos religiosos, irse a vivir a California, y que se iba a llevar a Cass con ella. Yo podría verla en navidad y cosas así, y se irían mañana. Yo le dije “Ok, muy bien, bárbaro, suerte”. Colgué, le dije a Carolyn (yo me había vuelto a casar), fui a la escuela y secuestré a mi hija. No era realmente secuestro, pero todavía compartíamos la custodia. Conseguí una orden judicial que le impedía llevarse a Cass. Y luego se fue. Luego de jurar que nunca dejaría a su hija, me la entregó para poder irse. Y ahí ha estado desde entonces.
Yo quería que se fuera porque estaba devastando a mi hija. Es darle al diablo lo suyo. Es por lo que los Romanos solían seguir a la pareja que se casaba maldiciéndolos. Es decir, si le das al diablo lo suyo y admitís la posibilidad de lo más horrible, entonces tal vez no ocurra. Es lo que hago cuando hago películas. Estás esperando que eso se quede en la pantalla y no entre en tu vida. Eso no es muy comprendido por los críticos. Es como que piensan que querés que esas cosas sucedan. Vos podés glamorizar la guerra y hacerla atractiva y debilitar tu discurso de que es una película anti-bélica, pero el simple hecho de que retrates la guerra en la pantalla no significa que estés a favor de ella. Con ese criterio borrás la mayoría del arte que se ha hecho.

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